Mostrando entradas con la etiqueta Espacios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Espacios. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de marzo de 2012

LA RUTA DEL PREDICADOR

ESPACIOS
LA RUTA DEL PREDICADOR
CENÁCULOS, TABERNÁCULOS Y POESÍA POR LOS MADRILES

a veces es anónimo, a veces el predicador, pero siempre un personaje irreverente (que no persona) irreverente, ácido, satírico, cual bufón moderno de una corte necesitada de risas y puñetazos directos contra la realidad. quienes le seguimos no podemos sino admirarle y, al mismo tiempo, seguir sus pasos por una ruta que se dirige por desacostumbrados sitios, donde organiza “tabernáculos de psiconaútica”. analizamos aquí sus lugares de “apareamiento”, para que, como dijo rodríguez de la fuente, no se dejen de escuchar (por parte de la población) los hermosos aullidos de este lobo estepario.
 

TAPAS Y FOTOS
CAÑAS, COPAS Y TAPAS
DOCTOR PIGA FRENTE CÁRITAS
<M> LAVAPIÉS
 


Tapas y fotos cumple lo que promete. Ofrece cañas, tapas y…fotos, multitud de fotos en las paredes. Una barra en “L” deja espacio a un amplio salón con mesas donde se celebró el primer tabernáculo de psiconaútica, de forma algo improvisada, pero por ello quizá salió con mejor sabor. Lectura de poesías y cuentos, monólogos cómicos… Regentado por Paula, sorpresas entrañables como su sonrisa esconde este local aparte de las fotos: una vieja radio que no funciona sobre una repisa en lo alto, en una esquina del local, pero que sí parece sonar gracias a un altavoz situado tan sumamente cerca que logra el efecto de choque -¿está sonando realmente la radio?- y el portón trasero de un Renault 5, objeto casi de coleccionista, en la pared de enfrente de la barra. Si Almodóvar viera esa portezuela, localizará en el Tapas y Fotos parte de una nueva entrega de “Volver”.

IL MORTO CHE PARLA
COPAS Y CENAS
C/DOCTOR PIGA ESQ. C/SALITRE
<M> LAVAPIÉS



 Il morto che parla es un sitio curioso. Un bar italo-chileno regido por Daniela, una menuda y guapa chilena que por vaya usted a saber qué encantos desplegados por El Predicador, permitió que, entre cañas, palomitas y el olor de las pizzas que de la cocina, hiciera desde una esquina (e incluso saliendo a la calle, predicando no se sabe si con el ejemplo) su monólogo, entre jotas, comedia y poesía. Ubicado frente a la iglesia de San Andrés -casualidades de la vida-, con aspecto de bar de barrio de toda la vida, roto por la música de un equipo de música y la decoración con carteles de películas italianas posteriores al neorrealismo, este bar minimalista ofrece un espacio acogedor, a medio camino entre la modernidad y la tradición de los bares de Lavapiés.

BUKOWSKI CLUB
POESÍA ENTRE COPAS
SAN VICENTE FERRER 25
<M> TRIBUNAL





El Bukowski ya indica por donde van los tiros. Si no fuera un lugar de reunión de escritores, veteranos y noveles, profesionales o amateurs, no se llamaría como el mítico escritor norteamericano. Inés Pradilla organiza los miércoles y jueves jam sessiones de poesía y relatos, respectivamente, en un espacio donde, en medio de una semioscuridad muy intimista y casi cavernaria -pero, a diferencia de la Platón, la caverna parece estar más fuera que dentro del local- lectores y oyentes pueden conectar con las realidades más variadas escritas en papel. Noctámbulos, bohemios, letraheridos…clientela respetable donde las haya.

LA CASA DE LOS JACINTOS
ASOCIACIÓN CULTURAL
C/ARGANZUELA 11
<M> PTA.TOLEDO/LA LATINA





La Casa de los Jacintos ha vivido la última aparición de El Predicador. Esta asociación cultural permite la entrada con la propia consumición -guardando, eso sí, el debido respeto cívico- a los espectáculos que organiza, desde improvisación teatral, jam sessions de poesía, veladas de cantautores, conciertos de jazz o representaciones teatrales. La entrada para los no socios tiene un suplemento de 1 euro sobre el precio, haciendo entrega del carné, válido para el resto de actuaciones y perpetuo. Dos espacios, la planta superior para exposiciones y relax, y la inferior, donde se desarrollan las actuaciones, con aspecto de gruta o garaje, marcan indeleblemente a un lugar familiar como pocos.

ANDY’S BAR
COPAS Y TAPEO
C/LAVAPIÉS 32
<M> LAVAPIÉS




El Andy’s (este lunes, a las 22h., tabernáculo de psiconáutica con micro abierto para quen desee participar) está encaramado en lo alto de la cuesta de la calle Lavapiés, según se sube desde la plaza, en la confluencia de aquella calle con Jesús y María. De líneas y decoración modernas en un pequeño espacio, Andy’s Bar realiza actuaciones varios días a la semana de distinto género (cierra los lunes, eso sí). Apetece tomarse un vino o un doble con unos excelentes pinchos, o un cubo de cerveza con una ración de bravas o calamares, mientras se disfruta de una charla y se ve la vida del barrio pasar a través de los ventanales que dan a la plazoleta que se abre en la confluencia de calles donde se ubica el local.
 


jueves, 22 de diciembre de 2011

ESPECTACULARES: DE BOLOS POR ALICANTE

DE BOLOS POR ALICANTE
El seguimiento de los conciertos que Mario Boville, cantautor a la par que voz y guitarra de los madrileños Alpargata, realizó en este mes de diciembre por el interior de Alicante, sirvió para mostrar que la provincia no quiere dar sólo la imagen típica de las playas repletas de la Costa Blanca y los rascacielos estilo Gran Manzana de Benidorm, Gandía o Cullera - Moviéndonos por las comarcas de la Marina y del interior, encontramos un paisaje distinto y merecedor de penas (y alegrías, claro) y gente distinta y dispuesta a activar las mentes de sus vecinos a través de otras propuestas culturales.

GATA DE GORGOS
La primera parada de este reportaje es el pueblo de Gata de Gorgos, cercano a los municipios de Jávea/Xábia, Denia u Ondara, más sonoros en cuanto a destino turístico y veraniego se refiere. Sin la fama de los primeros y sin playa (“vaya, vaya”, que dirían The Refrescos en su canción veraniega sobre Madrid), en él se localiza la ArtHouse Gata, un pequeño pero extraordinario lugar donde disfrutar de las propuestas pictóricas y también, según la idea de su propietaria, la joven inglesa Julia Evens, de un tiempo a esta parte de propuestas escénicas como el propio concierto de Mario. No sólo es un lugar para exponer, sino también para que jóvenes y adultos puedan introducirse y aprender a pintar.
Concebida como un punto de encuentro, sobre todo para la numerosa colonia británica establecida en la región, y según se pudo comprobar en aquella sesión de canción de autor donde hubo de todo, siempre con buen humor (incluso en las peculiares traducciones al inglés del artista, y es que el idioma de Shakespeare no es fácil, menos cuando estás pendiente de guitarra, repertorio y de un público que tampoco domina la de Cervantes…), el lleno garantiza numerosas probabilidades de éxito para futuros proyectos encaminados a esta “integración de las artes” que concibe Julia. Puede ser -“why not?”- un punto de inflexión para colocar a Gata de Gorgos en el mapa.
En el exterior, conversamos con alicantinos -javienses como Araceli, expatriada a la capital del reino para proseguir con su formación artística y que colabora con otro espacio del que ya hablamos aquí, la sala “La Perla Negra”- que exponen la problemática de desarrollar actividades culturales de corte “alternativo” en los pueblos de la Marina: el ayuntamiento, los recortes presupuestarios, las dificultades para que los artistas locales puedan darse a conocer, el desconocimiento por parte de los vecinos de otras propuestas… Pero, al tiempo, surgen las ideas. Es un análisis DAFO (Debilidades-Amenazas-Fortalezas-Oportunidades) hecho con la inmediatez del momento y la fuerza del entusiasmo (o de las cervezas en forma de pócima de Asterix, lo mismo da). Audacia sin medios. O más bien, sin miedos.

SAX
Reponemos energías alojados en la generosidad y la casa de Julia en Benidoleig, un pequeño pueblo del Montgó de nombre de reminiscencias árabes (como Benidorm, Benicassim o Benitatxell, el prefijo “Ben” recuerda al clan familiar de los fundadores, los “Ban-u” que lo establecieron) y tras pasar una velada entre guitarras, al calor de una chimenea y de una humanidad entrañable. Antes de partir a Sax, en el interior de la provincia de Alicante, entre Elda y Villena, nos acercamos al Mediterráneo invernal en Jávea. Dormitando, el mar pintado de azul  en largas noches de invierno de Serrat asemeja una laguna mientras comemos sepia y pescaditos en el puerto. Con el estómago lleno y el tanque del coche lleno, partimos.
La casa rural donde tocará esa noche se encuentra en un pueblecito-pedanía-barriada, Santa Eulalia, que se nos aparenta un decorado de rodaje de la guerra civil. Ante la ausencia de gente en sus calles, nos preguntamos si estamos en un pueblo abandonado o si en cualquier momento se nos acercará una viejecita enlutada con pañuelo negro en la cabeza, quién sabe si camino de la misa o de un mitin de Pasionaria (en función de en qué manos esté el pueblo-decorado), rompiendo el continuo espacio-tiempo. La casa, eso sí, apartada de la ¿civilización?, es desde luego un oasis que por la noche se convertirá en una sala de conciertos.
Nuevamente, nos encontramos con ideas revitalizadoras. Una carpa para el verano, donde hacer conciertos al aire libre y espectáculos de teatro, circo… lo que se tercie. Manuel, que vino para quince días y lleva ya dos meses, según nos cuenta, se encarga de montar el espacio exterior y nos lo enseña con el entusiasmo del padre que muestra a su recién nacido. Suena bien, desde luego. Y no estaría nada mal volver. En cuanto al concierto y el trato de la gente en aquella velada de Sax, muy bueno…aunque con otro punto surrealista del cual Mario, si algún día os llegáis a encontrar con él, os podrá dar más detalles (“PAPARRUCHAS”, como los sacerdotes, se guarda para sí el secreto de confesión).
Un fin de semana positivo, revitalizador, para nosotros, antes de incorporarnos a nuestra vida en el Matrix de la Villa y Corte. Encuentro con gente amable, descubrimiento de otra Alicante, distinta, posible, y disfrutando, como siempre, de la música y las canciones de un poeta ácido, amargo, salado y a veces dulce como Mario Boville. Va por (y para) ustedes.

martes, 29 de noviembre de 2011

ESPACIOS


EL PALACIO ENCANTADO
EL PALACIO DE GAVIRIA, CONSTRUIDO A MEDIADOS DEL SIGLO XIX, Y CON VARIOS USOS EN SU LARGA HISTORIA, VIVE HOY INMERSO EN UN PROCESO DE AGITADA TRANSFORMACIÓN - EL CIERRE DE LA DISCOTECA QUE OCUPABA EL RECINTO PALACIEGO Y LA ADQUISICIÓN DE LOS LOCALES DE LA GALERÍA COMERCIAL ADJUNTA PARA ACTIVIDADES CULTURALES Y ARTÍSTICAS MARCAN EL INICIO DEL PRESENTE SIGLO - HABLAMOS CON ALGUNOS DE LOS PROTAGONISTAS DE ESTA NUEVA ETAPA.

La entrada al Palacio de Gaviria saluda con una placa que recuerda su abolengo y su longevidad. Construido para el uso de uno de los miembros del gabinete de Isabel II (¿o tal vez de la regente María Cristina? Parece más bien de ésta última, pues a pesar de la precocidad de gobernanta de la “reina niña” no parece que concediera tales honores en fechas tan tempranas), en los últimos años no tiene la misma utilidad. ¿Qué noble o burgués potentado querría vivir al lado de Cortilandia en invierno o de las chanclas con calcetines en verano? Hoy existen para eso las urbanizaciones de La Moraleja, Majadahonda, Paracuellos (para “princesas del pueblo”…) o Ibiza (para hijos de baronesas con las que no se hablan y duquesas con subvenciones de la Unión Europea).
A un lado, la entrada a la discoteca que cerró sus puertas por razones misteriosas que no tardarán en ser aclaradas. El recinto palaciego en sí. Al otro, la galería comercial, posiblemente una de las más antiguas de Madrid, donde Olivia, una de mis anfitrionas, me comenta que aquí había unas colas kilométricas para realizar compras. “Debían ser los tiempos en los que sólo existían Galerías Preciados” (ya ha llovido, quizá lo recuerden los más viejos del lugar) “y esto”, observo. De un viejo esplendor que no puedo recordar porque no lo he vivido no quedan más que escasas tiendas de decomisos: relojes, radios, aparatos electrónicos cuyo abolengo fue célebre en tiempos pasados. Como el del ministro real.
Tomo el ascensor a la segunda planta. Realmente el montacargas, confusión que me lleva a pasar momentos de susto por el ruido que hace al subir. En La Perla Negra encuentro a Jacobo, un viejo amigo, junto a su novia. Les saludo con afecto. Como Luther King, ellos también tienen un sueño. Y su entusiasmo hace probable que lo consigan. Es un entusiasmo contagioso. En la planta de abajo, Jacobo me muestra el kiosco donde había una ya extinta tienda de relojes y en la que piensa abrir una tetería. El kiosco se abre frente a un espacio central, bajo la bóveda de la galería, sobre un suelo acristalado. “Aquí podríamos poner unas alfombras y unos pufs, incluso unas hamacas. Sería un punto de encuentro entre la gente que viene a los diferentes sitios”, comenta.
¿Sitios? No parece que haya mucho movimiento. Si las tiendas se están vendiendo, si no hay clientela, si hay crisis… Y es precisamente la crisis lo que está haciendo que los comerciantes tradicionales abandonen el lugar. Sus negocios ya no salen rentables y están vendiendo o alquilando los locales a gente joven, con nuevos proyectos, a unos precios que antes de la “burbuja inmobiliaria” serían inimaginables. Una escuela de claqué, un centro de artes marciales, una tienda de trueque, una sala de teatro como es La Perla Negra, una productora cinematográfica… Apenas queda nada de aquellos comercios que vendían, compraban y cambiaban videojuegos o tenían ofertas de camisetas, polos y prendas deportivas. Jacobo me sigue comentando: para su tetería tendría que hacer obras de toma de agua y de salida de humos. Mira al techo como quien mira al futuro. Sonríe después. Parece que nadie puede quitarle la ilusión del niño que espera la Navidad. Del techo, de la cúpula, cuelga también la posibilidad de que, dentro de poco, veamos a acróbatas circenses haciendo un número con cintas deslizándose y jugando con ellas. Lo veo con él. Los acróbatas se convierten en los duendes de este palacio encantado. Me gusta.
Volvemos a La Perla Negra. Anoto la información recibida en la salita de entrada cuando del interior surge Araceli. Esta alicantina de Denia, al revés que en la canción de Serrat, dejó el mar y se vino a los montes (a los pies, bueno más bien a estas uñas de la Sierra de Guadarrama que son los Madriles) para proseguir su pasión artística y escénica. Organiza talleres de mimo, clown, máscaras… en Matrix (o en el mundo real, según los ojos con que se quiera ver) se dedica a más o menos lo mismo: actriz, malabarista, maquilladora de “bodypainting”… Durante el descanso, la veo no parar un momento. Me comenta que en la propia Perla Negra van a reunirse los miércoles un grupo de poesía y su intención de colaborar en PAPARRUCHAS. ¿Quién puede negarse?
Pero, ¿cómo surge La Perla Negra? Olivia, actriz y animadora de fiestas infantiles, me explica que la idea surge de un grupo de actores y actrices que realizaban actuaciones en el Metro (¿“Noviembre”?) y querían tener un sitio donde reunirse. Sin embargo, los diferentes proyectos personales de cada uno fueron posponiendo el proyecto. Hasta que uno de ellos, Juanma, aterrizó en la escuela de claqué de la planta de abajo, que posiblemente sea uno de los lugares artísticos más veteranos en esta nueva vida del palacio, con sus dos años (obras incluidas) de andadura. Hay renació aquella vieja idea. Las gestiones junto con Andrés, profesor y propietario de la escuela, hicieron que finalmente se consiguiera el local donde hoy se ubica la sala, una antigua tienda de ordenadores a la que hubo que remodelar “with a little help from my friends” (The Beatles dixit).
Hoy en día han quedado atrás los tiempos en que doce y luego seis socios sostenían económicamente la sala. Los comienzos difíciles, de supervivencia gracias a la ayuda de amigos y del resto de comerciantes y emprendedores del palacio que acudían a ver los espectáculos, hicieron que se pasara el verano y que la sala pudiera enfrentarse al reto de convertirse en asociación cultural. El cambio de estación ha supuesto un giro de ciento ochenta grados. La programación de la sala, los ingresos por talleres y ensayos y la publicidad por diferentes medios (Internet, boca a boca…) ha hecho que el trabajo de sus miembros se haya visto recompensado y que, incluso, se haya abierto un nuevo espacio dentro del mismo recinto.
No todo el mundo pertenece al espectáculo en sentido estricto. Marc es un joven abogado y miembro también de La Perla Negra. Él me pone en conocimiento del porqué del cierre de la discoteca que ocupaba los aposentos del ilustre propietario. Al parecer, el exceso de aforo hizo que las autoridades precintaran el espacio ante el riesgo de un desastre poco menos que similar al de Alcalá 20 -la mítica discoteca ochentera en la que perecieron decenas de víctimas por un incendio- por causa de un derrumbamiento. Pero los propietarios de la misma esperan abrirla en breve e incluso han registrado la marca “Palacio de Gaviria”, de tal suerte que su uso como nombre comercial en panfletos propagandísticos para cualquier otro local sería objeto de pleito. Pero, de momento, hay un pleito que están perdiendo contra el tiempo: la cultura comercial -si ambos conceptos son compatibles- de la música de baile, las copas caras y el negocio está perdiendo frente al entusiasmo y la vitalidad de sus vecinos de al lado. La audacia sin medios de un palacio encantado.